No recordaba mucho a Miguel de Molina
Pero en realidad lo conocía. Ví un par de veces Las cosas del querer, que se basa en su historia aunque no es un documental, ficcionaliza varios episodios de su vida.
El flamenco y todo lo andaluz me fascina. Amé Granada y es mi otro lugar en el mundo.
Este actor llena el escenario con su presencia, con su voz, su canto y su baile.
Se mueve con gracia cambiando el registro en segundos: pasa de ser un anciano que tiene dificultad para caminar a ser un cantaor y un bailarín impresionante
En escena lo acompaña un pianista y hay algunos diálogos entre ellos.
Disfrutamos canciones como Ojos verdes y la Bien paga
El vestuario es de una belleza impresionante y lo cambia en escena con mucha gracia.
Es de esas veces que la experiencia es tan plena que salís del teatro con una gran sonrisa y un corazón completo.
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