Dramaturgia y actuación Angie Oña
Dirección Freddy González
Reservo entradas por whatsapp, llego un rato antes para retirar las entradas, veo el árbol del Herrero y la Muerte,me siento en el teatro, en el que me formó como espectadora, el que te conquistó para siempre.
Al rato llega mi hermana, mi compañera teatrera, con la que hemos hecho del teatro nuestro vínculo, nuestra forma de compartir emociones, vivencias, alegrías, la felicidad de volver siempre al teatro.
Entras en la sala y ya está, Emma lee, en silencio, sentada, apenas iluminada, acompañada de varios detalles de la escenografía una máquina de coser, una mesa con rueditas que tiene una máquina de escribir, libros, una guitarra eléctrica (???) una especie de atrio con baranda. Domina el color negro, resalta la blusa blanca de Emma.
Los asientos tienen una mantita, por si acaso tenemos frío. Luego nos damos cuenta que el calor de la obra no requiere calefacción alguna.
Angie es Emma. No hay duda. Desde el inicio vemos a la "mujer más peligrosa del mundo" en escena.
Con energía y pasión recorremos la vida, las ideas, los amores, los dolores de esta mujer cautivante.
Apenas había oído mencionar a Emma, una judía nacida en Ucrania, vivió en USA, murió en Canadá y fue enterrada junto a los mártires de Chicago.
Soy obsesiva y cuando algo me emociona, como esta obra, me lleva a buscar, a ingresar en el mundo que la obra me presenta, me convida a entrar a fuerza de pura pasión y razón. Así que leí uno de sus libros: Anarquía y otros ensayos, algunos otros escritos, ví documentales y películas de ficción como Reds donde aparece pero que antes en las primeras veces que la vi ni la tuve en cuenta.
Como digo, la obra me resultó impactante, de esas obras de las que salís distinto, entonces volví, con mis hijos y mi nuera. Compartieron mi admiración y disfrute, por eso vuelvo a agradecer a Angie.
Emma Goldman estaba convencida de que el teatro es importante para concientizar, para cambiar al mundo. Espero que esta obra llegue a muchos, seguro que como dijo Emma: si dejamos de soñar morimos, así que a soñar y a actuar.
Gracias Angie y gracias a mis profes de la Escuela de Espectadores.
Arriba las que luchan
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