Ver una obra por segunda vez, es siempre una nueva experiencia. En este caso además, fue en un escenario diferente, con dos actores diferentes, lo que es mucho ya que son tres actores.
El verlo en este escenario, me permitió estar más cerca.
Pude ver mejor las expresiones faciales.
Sebastián Serrantes quien interpreta a Sergio Blanco, el personaje que planifica su suicidio, me resultó mucho más convincente, Me transmitió una convicción en su deseo de morir y en su deseo de ser amado ya muerto, su cuerpo sin aliento siendo deseado y gozado.
Tiene varias temáticas: suicidio, necrofilia, locura, monstruosidad.
Safores interpeta un médico que en un principio es absolutamente tecnócrata, pero que mediando la obra nos vamos enterando de su propia historia y cómo lo involucra.
Todo sucede en Suiza. Un país donde es legal el suicidio asistido. Se encuentran en la misma zona donde Mary Shelley escribió Frankestein. Esta es una de las obras que releo. El monstruo siempre me interesa. Es monstruoso el suicidio? Es monstruoso que alguien decida morir y que su cuerpo sea objeto de un necrófilo?
La puesta en escena, la música, el texto, las actuaciones, todo lo de esta obra me parece excepcional, perfecta. Y esta segunda visión me resultó absolutamente imprescindible.

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